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1 nov 2014

Tal pa cual. ¡Que pareja!



La libertad no se te da, sino que la tomas. Y, sólo se toma mediante la violencia, arrancando el pendón, o lengua del cendal en el que lo custodia al considerarla suya.

¡Antes morir que ser desleal a mi País, Patria, Rey, o Familia!

"Volem un país nou".Es decir, no es igual que manifestar "queremos nuestro país"

Yo no he sentido necesidad de decir de Lughonia "queremos un país nuevo". Todos han apreciado que de mi emana el éter que dice "amamos a nuestro país". Lughonia es más que un país, que una nación. Así me lo ha manifestado Augusto el catalán, el asturiano, el leonés, el Zamorano, el navarro, el vaso, el ceutí, el canario, el gallego, el portugués, el aljubarroteño, el de San Jorge y el de Santiago... Y, el mexicano, el teotihuacanés y el de Nicaragua-aguà.

Me llaman de Taipei. Si, también el Augusto de Taipei. Y el de Saldaña, el alavés, el de Covarrubias.

No se sí habré anotado mi sueño de siempre: antes de ser Paloma sin retorno, me gustaría mirar a los ojos a todos y apretarles la mano derecha con la mía, mientras mi mano izquierda se apoy en su hombro derecho.

¡Estoy seguro de tener ese día en el Campo de San Jorge, apeado del Moro, mientras con su hocico me golpea en la espalda pidiendo que se los vaya presentando!. Mi padre estará a su izquierda y con camisa blanca remangada me los irá presentando de uno en uno. Tras él, mi madre que balanceando su cabeza dirá para si: "tal pa cual, no dejan de hablar con todo el que se encuentran".


Derecho al pataleo

Eso es lo que significa el 9 de noviembre: se reconoce la derrota, pero se protesta

“Última y vana actitud de protesta que adopta o puede adoptar el que se siente defraudado en sus derechos”. En estos términos define el diccionario de la RAE el “derecho al pataleo”.

Al ejercicio del derecho al pataleo es a lo que están convocados los ciudadanos de Cataluña el próximo 9 de noviembre. Es un acto de agitación política no susceptible de ser analizado en términos jurídicos. Presupone el reconocimiento de que el derecho del que uno cree que es portador no es reconocido como tal. De ahí que no se pueda entender la reacción del Gobierno ante el mismo. Es completamente absurdo solicitar un dictamen del Consejo de Estado como paso previo a adoptar el acuerdo del Consejo de Ministros para interponer recurso ante el Tribunal Constitucional.

Con esa manera de proceder el Gobierno le está atribuyendo una naturaleza jurídica a un acto que no la tiene y está tirando piedras contra su propio tejado. El 9 de noviembre no se va a celebrar ni un referéndum, ni una consulta ni nada definible en términos jurídicos. Sea lo que sea lo que ocurra ese día, jurídicamente es estéril. Eso lo está reconociendo la Generalitat con su conducta. Sin decreto de convocatoria, sin censo electoral, con la posibilidad de que voten los menores y los extranjeros... faltan los elementos indispensables para que se pueda hablar de referéndum o consulta. Estamos ante un pataleo, es decir, ante la última y vana actitud de protesta de quienes saben que no disponen de ningún instrumento jurídico para hacer valer lo que entienden que son sus derechos.

Y una convocatoria a ejercer el derecho al pataleo no puede ser anulada. Nadie puede verse privado del derecho a patalear, a expresar que no está de acuerdo con que no se le reconozca el derecho que él entiende que le debería ser reconocido. Es imposible que exista en un ordenamiento jurídico digno de tal nombre la prohibición del derecho al pataleo, ya que su ejercicio parte del reconocimiento de que no se tiene derecho, pero que con eso, justamente, es con lo que no se está de acuerdo. Este mínimo derecho no puede faltar en ningún ordenamiento jurídico democrático. Y eso es lo que significa el 9 de noviembre. Se reconoce la derrota, pero se protesta. Es, de alguna manera, otra versión de la Diada.

En esto es en lo que no ha reparado el Gobierno en su ofuscación y, de manera mucho menos comprensible, el Consejo de Estado. Entre ambos pueden poner al Tribunal Constitucional ante un problema sobre el que no debería tener que pronunciarse. Y pueden abrir con ello la puerta al problema potencialmente mucho mayor de desobediencia cívica.


La vida comienza cuando das la espalda al otro y reflexionas.






El moribundo al que, en su lecho de muerte, le comunicaran la noticia de que le ha tocado el premio gordo de la Lotería Primitiva, probablemente sonreiría melancólico. Casi en el otro extremo del arco de la vida, los adolescentes suelen sentirse invadidos por una intensa alegría cuando reciben el más insignificante de los halagos. En medio, las diferentes edades componen una variada paleta de colores en cada uno de los cuales encontramos una diferente tonalidad (esto es, una manera propia de reaccionar ante cuanto de bueno nos va ocurriendo) de lo que acaso podría denominarse un color universal. Con todo, valdrá la pena no perder de vista los dos primeros ejemplos. Porque en su exageración —y en su contraste— ilustran sobre la eficaz presencia en todos nosotros de un mecanismo, de un dispositivo estructural, con el que administramos nuestras expectativas, deseos y horizontes de futuro en general.

Se equivocarían por completo, a mi juicio, quienes redujeran todas las diferencias a una dimensión meramente cuantitativa, como si los cambios que, con la edad, se van produciendo en las referidas actitudes de los individuos tan solo estuvieran en función del volumen de tiempo vital disponible por parte de cada uno. No quiero rebajar, quede claro, la importancia de ese dato. Pero la misma es más subjetiva que objetiva: desde un punto de vista material es obvio que todos estamos en tiempo de descuento desde el instante mismo en que nacemos. Intento explicar, pues, de lo que creo que se trata.

Llega un momento, de variable ubicación según las circunstancias de cada cual, en el que las personas tienden a dejar de hablar de su vida o de la vida en general como una totalidad, como un ámbito abierto, indefinido —cosa que hacían de manera paradigmática cuando, pongamos por caso, se referían a la vida que tengo por delante— para pasar a utilizar una expresión de apariencia sólo un poco diferente, pero de contenido sustancialmente distinto: lo que me quede de vida. El detonante del cambio puede ser de diversa naturaleza: un severo quebranto de salud, el traspaso de una fecha simbólica, el abandono del mundo laboral, la pérdida de un ser querido... En todo caso, lo importante no son tanto esas realidades en sí mismas (todo el mundo se jubila, a mucha gente le toca celebrar un cumpleaños con una cifra cargada socialmente de fuertes connotaciones negativas, constituyen legión aquellos a los que el cuerpo ha dado un serio aviso, no hay forma humana de evitar los duelos simbólicos o reales por las personas a las que perdemos para siempre de una u otra manera, etcétera) como la interpretación que de ellas hacemos y, en consecuencia, la forma en que nos sentimos movidos a reaccionar.

El historiador francés François Hartog ha propuesto, para referirse al ámbito general de la historia, una categoría, la de régimen de historicidad, que tal vez podría resultarnos de utilidad para lo que estamos intentando plantear aquí. Un régimen de historicidad es el modo particular en que se articulan las tres categorías temporales: pasado-presente-futuro. Es la manera de construir el tiempo que tiene cada sociedad según sea la preponderancia de una de estas categorías por encima de las otras (sería esto lo que organizaría la experiencia del tiempo). Pues bien, no resultaría demasiado aventurado afirmar, con todas las puntualizaciones y matices que hagan falta, que lo que vale para una sociedad vale también para los individuos, y que en la conciencia de estos resuena, de manera inevitable, la forma en la que la época que les ha tocado vivir tematiza la temporalidad.

Lo característico del mundo actual es su presentismo. El presente es “caníbal”, lo devora todo

A este respecto, lo característico del régimen de historicidad de las sociedades contemporáneas es su presentismo. El dominio del presente sobre el resto de categorías temporales es tan poderoso que a este presentismo actual Hartog ha resuelto denominarlo “caníbal”. En efecto, el presente ha terminado por devorarlo todo. El pasado es visto como un país exótico, de esos a los que, si se mantuviera la costumbre (no estoy al tanto), irían de viaje de novios los recién casados para asombrarse ante sus rarezas y curiosidades, pero al que en ningún caso visitarían como una realidad con la que identificarse ni, menos aún, de la que aprender. ¿Y qué decir del futuro, del que, desde que la cultura punkie lo diera por muerto (no future) no ha hecho sino acrecentar su condición de tiempo de amenazas, cuando no directamente de catástrofes, y del que, por tanto, conviene mantenerse alejado o, de ser posible, retardar al máximo su llegada?

Los efectos de la resonancia de este esquema sobre la conciencia de los individuos resultan devastadores, como tenemos sobrada ocasión de comprobar a diario. Pero tanto las evocaciones más gratas o reconfortantes como los más positivos anuncios o promesas adquieren, ineludiblemente, su correspondiente carácter sobre el trasfondo de una visión de lo pasado y de lo venidero que los activa y carga de sentido. A fin de cuentas, ¿cómo entender la satisfacción de quien cree haber llevado a cabo lo correcto sino como la adecuación de esto al plan de vida que al propio sujeto le parece deseable? Y, cuando miramos hacia adelante, ¿qué es lo que provoca que nos colme de ilusión una determinada buena noticia sino el hecho de que la consideramos como síntoma, indicio o indicador de un futuro mejor, tal vez repleto de éxitos de todo tipo o incluso rebosante de felicidad (por ahí va la reacción adolescente a la que se aludía en el arranque del artículo)?

El amor posee una capacidad de revelación: derrama luz sobre el tiempo de quien lo vive

De ahí que, entre otras razones, el amor haya acabado siendo tan disfuncional en esta época. Porque, siguiendo con la simetría temporal, por una parte, el amor impugna la obsolescencia del pasado que intenta imponer por decreto el presentismo (una de las primeras tareas a las que, casi sistemáticamente, se aplican los enamorados es a la de elaborar el relato de cuándo se conocieron, esforzándose por no considerar ese momento como una contingencia sin valor, sino como lo más parecido a un designio, cuando no a un destino). Pero, por otra, el amor se proyecta hacia el futuro con una fuerza, con una energía, desmesuradas, casi inhumanas (de hecho, la vocación de eternidad, la incapacidad del enamorado de ni tan siquiera imaginar el final de su amor, así como el consiguiente te querré siempre, resultan consustanciales a la experiencia amorosa). En ese sentido, bien podría afirmarse —no sin cierta audacia categorial, hay que admitirlo— que en último término el amor constituye un específico régimen de historicidad individual, una particular manera, alternativa al antes mencionado canibalismo del presente, de organizar los tiempos del alma humana.

Frente a esto, la abrasiva esterilidad del presentismo se hace patente en múltiples momentos. Así, por poner un ejemplo, el sexo será mero alivio —apresurado desahogo— o privilegiada oportunidad de tocar el cielo con las manos en función del marco global de sentido (o sinsentido) en el que se le inscriba (a fin de cuentas, ¿no era de esto de lo que trataba la tan denostada —acaso en exceso—Nymphomaniac, de Lars von Trier?). Pero tal vez cuando dicha esterilidad se hace, si cabe, más evidente es cuando se proyecta sobre el pasado. Recuerdo, con una sensación en el linde con la vergüenza ajena, la atrevida insolencia, la temeraria pretenciosidad con la que aquel joven filósofo comentaba hace algún tiempo el consuelo que algunas personas encuentran en la evocación de la felicidad pretérita. Refiriéndose a la balsámica frase “que me quiten lo bailao” escribía, muy suelto, el pensador en ciernes: “Infelices. Nada se le puede quitar al que nada tiene”. Infeliz quien fue capaz de escribir algo así, pienso yo ahora. El presentismo que, probablemente sin saberlo, el tal filósofo representaba se empeñaba en negar una evidencia, la de que nada consigue derrotar a la alegría por la vida vivida.

Por eso, por cierto, el que ha amado profunda e intensamente deja un rastro, imborrable, de amor tras de sí. Y esa alegría por lo sentido puede con todo (incluso con la muerte, ante la que no agacha la cabeza). Esto es lo que significa, en definitiva, que el amor posee una inmensa capacidad de revelación: que, frente a la triste inanidad y la perplejidad sin remedio de aquel que se consume en la infatigable fugacidad de su presente, el amor derrama luz y verdad sobre el entero tiempo de quien lo vive (e incluso un poco más allá).

Manuel Cruz es catedrático de Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona.

La Paloma blanca, la blancura de la que regresa.







El día uno de Noviembre de todos los años recibo en la casa de la Familia a mi sobrina Paloma, o Ivana. Hija de mis hermanos Maria Madeline de las Angustias y Manuel. La sobrina que siempre regresa, Ivana, al nacer una "asociación mafiosa" constituida por sanitarios y eclesiásticos, la pusiero en el camino que no era para el cual había sido concebida.

Partió del Sanatorio San José de Madrid.

Hoy, día de los muertos, de los recordados, día de los que regresan, no de los que recordamos ni de los que hacemos regresar. Hoy, es el día de Paloma, el día de Ivana.

A ti, Paloma. Te seguimos buscando con una lámpara en la noche de los tiempos. Sentirás el eco de tu voz. Has de saber que somos los que esperamos no encontrarte, sino los que esperamos que nos encuentres.


La Paloma
Rafael Alberti


Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua. Se equivocaba.
Creyó que el mar el cielo;
que la noche, la manaña.
Se equivocaba.
Que las estrellas, rocio;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa,
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama)




Tengo el espín zurdo


Cuando inicié la exposición de mi propuesta de "Tesis Doctoral", comencé diciendo: Por "tesis" entiendo... Y, posteriormente, "por "doctor" entiendo...

Los conceptos, las bases sobre las que habláremos, nos comunicamos, son necesarias que sean aceptadas por el "receptor" y por el "emisor.

Por este motivo, he de anotar que cuando se habla de "lo común", cuando se habla de "política", se ha de entender que "Cataluña" no existe en dichos términos políticos. Probablemente, el dirigente de la asociación con fines políticos, ERC cuando diga "Cataluña" esté haciendo referencia la "Comunidad Autónoma de Cataluña" y, cuando lo hace de "España" lo esté haciendo del "Estado del Trino de España", estructura política consecuencia de aquella otra. En este sentido, nacido del" Libro de los Jueces Constitución Española de 1978" o, como históricamente se les refiere "Liber Iodiciorum Juan Carlos I"

Por este motivo, al igual que cuando me refiero a "mi mano" no estoy diciendo que la mano que señalo sea una propiedad mía, sino una parte de mi. Y yo, no soy el resultado de una agregación de partes, sino una "unidad".

Hoy, probablemente por haber sido el señor Junqueras educado con "dibujos animados", entienda que los individuos humanos estén formados por la agregación de partes, a modo de "ensalada". De igual modo y manera ha de tenerse en cuenta la diferencia entre "población" y "sociedad", equivalentes a "ensalada" y "puré", respectivamente.

Si la ensalada, mantiene las propiedades de cada una de las partes y ninguna propia -es el resultado de la suma y resta de las partes constituyentes-, es posible la reversibilidad del conjunto a las partes.

En sentido opuesto, no contrario, el puré no mantiene las propiedades de cada una de las partes, y si tiene propiedades propias, singulares, que no tienen las partes de las cuales tiene su origen. Este hecho hace imposible la reversibilidad del puré a las partes.

El que no pueda revertirse el puré no quiere decir que no se puede partir. Ahora bien, las partes en las que se puede dividir el puré, no tienen nada con las partes que le dieron origen.

Existe una llamada "venganza de la geografía" que no es más que confundir la geografía con la población y, la gran confusión, confundir la población con sociedad.

El confundir sociedad con población es propio de aquellos con educación creacionista, o conservadora. Quien no la confunde son aquellos con cultura, que no educación, racionalistas, o evolucionistas, o progresistas. Probablemente, esta últimos son aquellos individuos humanos con el "spin zurdo".



“Si España no acepta negociar, Cataluña no pagará su deuda”

El dirigente de ERC da por roto el pacto con CiU, pero asegura que ayudará en el 9-N

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, antes de la entrevista. / ALBERT GARCÍA

Tras dos años como aliado de CiU, Oriol Junqueras (Barcelona, 1969), líder de ERC, da por roto el pacto, aunque asegura que ayudará para que el 9-N sea un éxito.

Pregunta. ¿Cómo ve la impugnación del Gobierno?

Respuesta. El Estado ha convertido la Constitución en un muro. Hay que seguir adelante, como deberíamos haber hecho con la otra consulta.

P. ¿Si el 9-N hay poca participación, se termina el proceso?

R. En absoluto. Irá bien. Pero vaya como vaya serán imprescindibles unas elecciones.

P. ¿No era un engaño insistir en que habría consulta sí o sí?

R. Se podía hacer, no llegó ningún requerimiento judicial por ningún aspecto concreto.

P. Fue impugnada.

R. Sin ningún requerimiento, quedaba camino por recorrer.

P. ¿El nuevo 9-N tiene todas las garantías democráticas?

R. Esperamos que el Gobierno catalán las garantice. Ayudaremos tanto como podamos.

P. Está al límite de la ley: los funcionarios, la obligación de hacer publicidad...

R. Obedecemos a los ciudadanos de Cataluña, que nos han hecho un mandato.

P. ¿Se arrepienten del pacto con CiU?

R. No es relevante. Firmamos ese pacto porque estábamos convencidos de que habría una consulta con consecuencias.

“La consulta inicial era un referéndum. La de ahora no, y necesitamos comicios”

P. La consulta que convocaron tampoco era vinculante.

R. Si el resultado era muy evidente y tenía garantías, las consecuencias eran las de un referéndum.

P. ¿Da la razón al Constitucional?

R. Es evidente que era un referéndum. El voto de los ciudadanos lo convierte en vinculante.

P. La pregunta del nuevo 9-N es la misma. ¿Puede provocar, pues, el mismo efecto?

R. Nos gustaría, pero el Gobierno de Cataluña ya ha dicho que no. Debemos buscar el mandato en unas elecciones.

P. ¿Cómo se hace un mandato para la independencia en unas autonómicas?

R. Haciendo unas elecciones constituyentes que determinen una mayoría con un programa común: ejercer la independencia tan pronto como sea posible.

P. ¿Esto se hace con una lista común de los independentistas?

R. No. Esto se hace con un compromiso programático, porque lo que es relevante es el qué: ejercer la independencia. Negociar de tú a tú con el Estado sólo se puede hacer con la independencia. Y son vitales los argumentos que ponemos sobre la mesa. Una de las claves es la deuda pública española. La sociedad catalana asumirá una parte siempre que España se avenga a negociar los activos. Si el Estado español no negocia hará inviable que la economía catalana pueda hacerse cargo de esta deuda, y España entrará en situación dedefault.

Oriol Junqueras, durante la entrevista. / ALBERT GARCÍA

P. Suena a amenaza

R. En absoluto. Estaremos encantados de asumir la parte que nos corresponda, pero solo lo podremos hacer si el Estado no se niega a negociar. La comunidad internacional le hará negociar.

P. También decían que la comunidad internacional permitía votar en Cataluña.

R. La comunidad internacional no regalará nada. En defensa de sus intereses, querrá una negociación de los activos y pasivos.

P. ¿No le será más fácil no reconocer la independencia?

R. Le interesa que todos podamos cumplir con nuestras obligaciones, y la evolución del Estado lo hace inviable. El Estado acabará sin poder pagar la deuda.

P. ¿Aún defiende el paro de la economía catalana como medida de presión?

R. La capacidad de movilización de la sociedad puede tener consecuencias que ayuden al Estado español a entender que es bueno para todos que afronten sus compromisos internacionales,

P. La tercera vía tendría éxito si hubiera una oferta del Estado.

R. El Gobierno español no hará ninguna oferta, y si la hace no será creíble.

P. Se niegan a pactar los Presupuestos. ¿Temen que CiU pacte con el PSC y se enfríe la consulta?

R. Se lo debe preguntar a ellos. ERC no volverá a aprobar unos Presupuestos autonómicos, pero estará encantada de analizar y aprobar los de una Cataluña independiente.

P. ¿Y una prórroga?

R. No tiene sentido, con 4.000 millones menos de ingresos.

P. ¿Se han sentido cómodos yendo de la mano con CiU?

R. El futuro de Cataluña lo tenemos que construir con aquellos que estén limpios de corrupción; si no, es imposible. CiU tiene muchos casos y tiene que hacer un esfuerzo muy importante.

La mayor llamara conocida del Sol.






Se ‘esconde’ la gran mancha solar que ha emitido potentes llamaradas

La estrella está en el pico de máxima actividad del actual ciclo, el 24 desde que empezó la observación sistemática en 1755

La gran mancha solar AR12192, que últimamente ha producido potentes llamaradas, se ha escondido al entrar en la cara de la estrella invisible desde la Tierra. Siguiendo la rotación del Sol (27 días tarda en cumplir un giro completo), la mancha puede aparecer dentro de un par de semanas por el otro lado, pero habrá cambiado y no se sabe predecir de antemano cómo será entonces. Con un diámetro de unos 125.000 kilómetros, casi el de Júpiter, la AR12192 es la mayor mancha de este tipo registrada desde hace 24 años y la semana pasada generó cuatro fulguraciones del nivel X, el más alto de la clasificación. El Sol se encuentra en el pico de actividad de su actual ciclo de 11 años, que hace el número 24 desde que se inició su registro sistemático, en 1755.

La mancha solar AR 12192 se aprecia en la superficie de la estrella en la mitad inferior, a la derecha. / NASA-SDO

“La Región Activa 12192, la mayor desde el 18 noviembre de 1990, está prácticamente fuera de visibilidad ahora”, anunció el día 30 el Centro de Predicción del Tiempo Espacial (SWPC), de la Agencia Nacional de Océano y Atmósfera (NOAA)estadounidense. “La AR 12192 no produjo ninguna tormenta de radiación en dirección a la Tierra ni eyección de masa de la corona solar significativa, durante su tránsito por la cara visible del Sol y ahora, en la cara oculta, el riesgo ha desaparecido”. Sin embargo, se pueden producir más destellos durante unos días debido a los bucles que se forman en altura sobre la mancha. Además, advierte el SWPC, pueden producirse tormentas solares si hay alguna otra erupción, pero de momento “solo se aprecian pequeñas manchas dispersas en el disco solar, en claro contraste con la situación hace una semana”. El ciclo 24, aún con un segundo pico de actividad estos días, tras el registrado a finales del año pasado, está siendo “modesto” en comparación con los últimos ciclos.

“No terminamos de entender el origen de los ciclos solares (con las manchas), que hemos comprobado que se producen también en otras estrellas”, explica José Carlos del Toro, investigador del CSIC en elInstituto de Astrofísica de Andalucía (IAA). “Pero tenemos indicios indirectos de los ciclos del Sol desde hace unos 20.000 años por las concentraciones de isótopos radiactivos de berilio y de carbono en hielos de la Antártida y el Ártico”, continúa este especialista en física solar. Se remontan hasta Galileo Galilei las observaciones de las manchas en la superficie de la estrella, manchas que son zonas oscuras, de temperatura inferior a la de su entorno y con intensos campos magnéticos. Su cantidad determina el ciclo solar, llegando a apreciarse hasta un par de centenares durante los máximos y prácticamente ninguna en los mínimos. El ciclo 24, el actual, comenzó hace cinco años y durará hasta 2020.

Riesgos para satélites y aviones

Según el Centro de Predicción del Tiempo Espacial, de la Administración de océano y Atmósfera (NOAA) estadounidense, diferentes sectores de actividad en la Tierra son susceptibles de sufrir los efectos negativos de las eyecciones de materia de la corona del Sol:

- El sistema GPS, especialmente para las aplicaciones de alta precisión, puede resultar afectado cuando las erupciones de la estrella perturba la ionosfera terrestre y altera las características de las ondas que la atraviesan.

- El bombardeo de partículas solares muy energéticas, cuando se producen eyecciones de materia de la corona afecta a la alta atmósfera terrestre, donde operan los satélite de órbita baja, aumentando la resistencia aerodinámica de los mismos, por lo que puede variar su órbita y provocar un consumo extra de combustible para recuperarla. Los satélites que están a gran altura pueden sufrir las perturbaciones debidas al incremento de la radiación solar.

- Durante las tormentas magnéticas fuertes, las redes eléctricas pueden resultar afectadas por la penetración de corrientes inducidas indeseadas.

- Los aviones comerciales no pueden volar sobre los polos terrestres durante las tormentas magnéticas solares o de radiación ya que estas penetran precisamente por los casquetes polares (de ahí las auroras) y pueden dejar sin comunicaciones a las aeronaves o comprometer la precisión de sus sistemas de navegación.

Las llamaradas o fulguraciones de radiación que emiten las manchas se clasifican por su intensidad y la AR 12192 ha generado, desde el 20 de octubre, 64 destellos de nivel C (medio), 22 de nivel M (más alto) y seis de nivel X, el más alto. El X, a su vez, se clasifica en grados de potencia, con el 2 duplicando en intensidad al 1 y el 3 triplicándolo, y el destello de AR 12192 del pasado 24 de septiembre fue un X3,1. A menudo, van asociadas a eyecciones de materia que, sobre todo cuando están directamente orientas hacia la Tierra, pueden afectar seriamente a los satélites, a las comunicaciones y a las centrales eléctricas, incluso pueden ser peligrosas para los astronautas, que deben evitar cualquier actividad fuera del vehículo espacial durante estos episodios de la estrella.

De ahí el enorme interés en desarrollar métodos eficaces para predecir la actividad solar con anticipación suficiente. Hay que tener en cuenta que la radiación de la estrella, a la velocidad de la luz, llega en ocho minutos a la Tierra, y la masa expulsada de la corona a altísimas velocidades, entre uno y tres dias. Las tormentas magnéticas solares, combinaciones de fulguraciones con eyecciones de masa de la corona, generan las tormentas geomagnéticas en la Tierra y las espectaculares auroras sobre los polos.

Además de los telescopios solares terrestres, las agencias espaciales tienen varios observatorios situados estratégicamente para ver constantemente la estrella, 24 horas al día, como el veterano SOHO(de la NASA y la Agencia Europea del Espacio, ESA) o el SDO y la misión STEREO, de la NASA, o el Hinode japonés. La información que adquieren estos equipos permite vigilar y conocer mejor la estrella del Sistema Solar y ayuda a ir perfilando modelos de predicción de su comportamiento.

“Aunque las manchas solares producen solo efectos menores en las emisiones del Sol, la actividad magnética que acompaña a esas manchas puede produce cambios dramáticos en los niveles de emisión en ultravioleta y en rayos X”, señala David Hathaway, experto en física solar en el Centro de Investigación Ames de la NASA. Esos cambios en el ciclo solar tienen consecuencias importantes en la alta atmósfera terrestre, añade.

Desde luego, el ciclo solar de 11 años (entre diez años y medio y 12 la inmensa mayoría) responde a mecanismos internos de la estrella y hay varias teorías que intentan explicarlo. “Hay un efecto de dinamo entre la convección y la rotación en el interior del Sol”, comenta Del Toro. Y explica ese efecto con un símil: “En la dinamo de una bicicleta, la fricción del eje de la dinamo con la rueda mueve un imán que genera la corriente eléctrica que alumbra la bombilla; al contrario, si tienes partículas cargadas en movimiento circular o helicoidal, como en la convección solar, puedes generar campos magnéticos que se manifiestan en la superficie de la estrella de muchas maneras, pero la más llamativa son las manchas”. “Los destellos, las eyecciones de masa de la corona y las partículas solares energéticas… todas ellas se incrementan en el máximo solar”, afirman los expertos del SWPC.

En realidad el ciclo de las manchas de once años es la mitad del ciclo magnético de 22 años, período que tarda en invertirse la polaridad norte/sur del Sol. “Desde luego se trata del mismo fenómeno, las manchas son manifestaciones del ciclo magnético”, pero los científicos aún no conocen con precisión el proceso.