Buscar en este blog

1 jun 2014

La fotografía con intención.



Homenaje al “Rembrandt de la fotografía”, Martín Chambi

Una exposición en Valencia reúne fotografías del gran maestro indígena

También se exhiben imágenes de Castro Prieto que visitó los escenarios andinos del artista

El Páis, Ferran Bono Valencia 30 Mayo 2014 


  • Avionpampa, Chumbivilcas, 2009 /Castro PRIETo

    Del llamado fotógrafo indígena, ha dicho el escritor Mario Vargas Llosa, también peruano: "Es arriesgado insistir demasiado en el valor testimonial de sus fotos. Ellas lo tienen, también, pero ellas lo expresan a él tanto como al medio en que vivió y atestiguan (...) que cuando se ponía detrás de una cámara se volvía un gigante, una verdadera fuerza inventora, recreadora de la vida".
    "Siempre digo que para mí, Chambi es el Rembrandt de la fotografía. Parece que sus retratos emitan luz", explica Juan Manuel Castro Prieto, que viajó en 2009 por Perú para recorrer algunos de los escenarios que inmortalizó el fotógrafo peruano en un proyecto promovido por DKV Seguros, organizadora de la muestra, ahora en colaboración con la Diputación de Valencia. Con una cámara de placas, sacó sus propias imágenes del mundo de Chambi de familias indígenas, bodas o retratos, que le deslumbró cuando descubrió su obra en 1982. "Incluso he utilizado un fondo de su estudio", añade el también fotógrafo, amigo de la familia del artista que conoció cuando fue a Perú a ampliar imágenes para una exposición en 1990 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. De este viaje salió el libro Perú, viaje al sol.
    "Martín Chambi es uno de los peruanos más universales del siglo XX. El prestigio de este fotógrafo indígena ha sido capaz de conciliar en torno a su figura a una sociedad profundamente marcada por enormes diferencias sociales y étnicas", destaca en el catálogo Alejandro Castellote, comisario de la exposición, junto a Alicia Ventura. La interesante muestra, que ha recalado previamente en Cádiz o Fuenlabrada, podrá verse en Valencia hasta el 6 de julio.

    La mirada humanista de Collado


    Una de las fotografías de los gitanos instalados en el barrio de Nazaret en los años 70 del pasado siglo. / JOAQUÍN COLLADO
    El Muvim inauguró este viernes también la exposición La Valencia olvidada, del fotógrafo valenciano de 83 años Joaquín Collado. La muestra acerca "personajes de la vida cotidiana, de lo que pasaba en cada rincón de las calles de Valencia y específicamente en Ciutat Vella", a través de instantáneas captadas por este empleado jubilado de banca, que compró su primera cámara para fotografiar a su hijo mayor y realizó arriesgados retratos en el barrio chino "con la cámara pegada a la pierna, paradito" y tras haber realizado las mediciones de luz pertinentes en zonas próximas.
    Collado recuerda el "divertimento" que motivó su pasión por la fotografía y la época en la que inmortalizó a los niños de la Plaza de San Esteban, la "Valencia prohibida" de las prostitutas de la calle Viana y los regateos en el rastro, en su anterior ubicación. "Lo he pasado muy bien haciendo fotos", admite.
    El comisario de la muestra, Luis Carrasco, destaca que Collado "hace fotos cotidianas, de la gente normal, con gestos normales y en situaciones normales", en las que se sitúa "muy cerca física y emocionalmente". "Hay corazón, hay diálogo, mirada amable y contacto con el fotografiado", subraya.
    Así, presenta su obra como un reportaje "tremendamente humanista" convertido en documento antropológico y que transcurre entre el barrio chino, la Plaza de San Esteban, el rastro y el barrio de Nazaret, cuya comunidad gitana también aparece retratada.
    Con esta exposición, el Muvim se une a la iniciativa 'Un mes con Collado' y pone en valor la obra del que ha sido secretario durante 25 años de la Agrupación Fotográfica Valenciana (Agfoval), además de presidente y vicepresidente, y que ha llegado a atesorar 30.000 negativos meticulosamente documentados y más de 60 exposiciones

    El no moverse no es estrategia, sino incapacidad.

    El comportamiento, o trabajo de relación entre dos objetos, tiene carácter de contínuo y de abierto en su relacion con el Medio que no le es ajeno.

    Tres son las relaciones posibles: Acercamiento, alejamiento y no observable. Este último, tambien se le dice neutro. Sin embargo, neutro es no observable, no es que exista relación. En en este Estado-Tipo en el cual la detección, mediante aumento de sensibilidad o cambio de especificidad, toma un papel relevante.

    Es en el Estado-Tipo de Neutralidad, en el cuál la inteligencia, detección y procesamiento de la información tiene su trabajo.

    Antes y durante las negociaciones de compra de las posesiones territoriales de ultramar del Reino de España por parte del Estado de USA, la Inteligencia de España no ha sido eficaz, dando como resultado los hechos denominados de 1898.

    Actualmente, la actitud de neutralidad aparente del Ejecutivo, está llevando a España al desastre de 2015. La pasividad aparente y la no eficiente ni eficaz acción de gobierno de Rajoy, de carácter latente, nos conduce sin frenos y cuesta abajo.

    La actitud de Rajoy no es de estrategia como se nos quiere transmitir, sino de tetraplejia de gobierno.





    Neutralidad convulsa

    La monarquía española consiguió salvarse del torbellino de la Gran Guerra, pero fracasó en la escena internacional donde aspiraba a ejercer de árbitro para facilitar el cese de hostilidades. Su papel fue irrelevante

     31 MAY 2014 

  • EDUARDO ESTRADA
    No se preocupen: la historia no se repite. Conforme se aproxima el centenario del comienzo de la Gran Guerra se intensifican las especulaciones acerca de las similitudes entre 2014 y 1914, aunque no hay en el horizonte un conflicto bélico, de alcance continental o global, entre dos grandes alianzas de potencias militares. Nunca se sabe, y tal vez las crisis en el este de Ucrania o en el Mar de China nos den una desagradable sorpresa. Pero por ahora es mejor dejar a un lado los paralelismos facilones y aprovechar la inevitable efeméride para comprender mejor lo que pasó entonces. Porque resulta difícil exagerar la importancia de aquella lucha, que transformó por completo el mundo. Según uno de sus intérpretes más agudos, el escritor judío austriaco Stefan Zweig, acabó entonces la era de la seguridad y comenzó la de la barbarie. De todos modos, el viejo universo liberal, donde avanzaban los sistemas constitucionales, la política era cosa de élites y el Estado apenas se injería en la marcha de la economía y de las relaciones sociales, dio paso a una época marcada por el intervencionismo estatal y por la movilización de masas en torno a alternativas ideológicas incompatibles, a menudo, autoritarias.
    España permaneció neutral durante la contienda. No obstante, y contra lo que podría deducirse de un relato ya anticuado sobre el sempiterno atraso y el aislamiento de los españoles, se vio trastornada por ella y compartió muchos de los cambios que ocasionó. Como ha afirmado el historiador Francisco Romero Salvadó, España no entró en la guerra, pero la guerra sí entró en España. Su neutralidad fue, desde luego, producto de la impotencia y del miedo. El propio verano de 1914 lo confesaba Eduardo Dato, el presidente conservador del Consejo de Ministros, cuando constataba la falta de preparación del ejército y de la opinión pública, que ni siquiera habían asimilado las recientes campañas coloniales en Marruecos. En caso de penetrar en el avispero europeo, temían los gobernantes, la monarquía constitucional vigente se tambalearía por el peligro de una guerra civil o de una revolución, creencia que se agudizó con el tiempo. Pese a la apertura al exterior que había experimentado el país desde el desastre de 1898, no había compromisos firmes con los vecinos Francia y Gran Bretaña, núcleo de la Entente aliada, menos aún con Alemania y sus acólitos. Y esa postura se mantuvo contra viento y marea.

    La economía se benefició mucho por la demanda inagotable de los beligerantes
    Sin embargo, los efectos del vendaval que recorría Europa se dejaron sentir enseguida. En primer lugar, en la economía española, que tras las dudas iniciales se benefició de manera extraordinaria por la demanda inagotable de los beligerantes. De golpe desapareció la competencia externa y todo lo que pudiera exportarse multiplicó su valor: la industria textil catalana, la siderurgia vasca o la minería asturiana se bañaron en oro. La inflación, apenas conocida hasta aquel momento, se enseñoreó del mercado, los salarios no pudieron seguir el ritmo y escasearon los bienes de primera necesidad. En las ciudades, que se llenaron de campesinos en busca de trabajo, los nuevos ricos convivían con la penuria. Algunos ministros, encabezados por el liberal Santiago Alba, tomaron ejemplo de otros Estados y quisieron gravar aquellos enormes beneficios empresariales con el fin de financiar infraestructuras y escuelas, pero los grupos de presión les hicieron desistir. Mientras tanto, las huelgas proliferaron como nunca y los sindicatos obreros —socialistas y anarcosindicalistas— alcanzaron una fuerza insólita. Al finalizar la guerra, sus miembros se contaban por cientos de miles.
    El descontento social se unió a la división de los españoles más conscientes en dos bandos: aliadófilos y germanófilos. Si las izquierdas presentaban a ingleses y franceses como adalides de la libertad, la democracia y la justicia, modelos para la modernización nacional; las derechas —que veían encarnados en Francia todos los males de la modernidad, como el laicismo y las ideas republicanas— alababan el orden militarista del Kaiser. Los periódicos, comprados por las legaciones extranjeras, calentaban a los lectores que, día a día, devoraban las noticias procedentes de las trincheras. En la primavera de 1917, dos grandes mítines abarrotaron la plaza de toros de Madrid: en el primero, la germanofilia escuchó al conservador heterodoxo Antonio Maura; poco después, Miguel de Unamuno y otros oradores avanzados enardecían a los progresistas. Entre los intelectuales, convertidos en actores políticos de primera fila, predominaban los amigos de los occidentales, que lanzaron manifiestos y visitaron los frentes, aunque también asomaban los progermanos. El ejército, que admiraba asimismo a Alemania y se veía afectado por la subida de precios, se lanzó a la arena pública con sus propios sindicatos, las juntas de defensa, que rozaron el golpe de Estado y ya no dejarían de poner zancadillas a los débiles Gobiernos. Ese mismo verano confluyeron los malestares en una reunión ilegal de parlamentarios que pedían Cortes Constituyentes y en una huelga general revolucionaria. El régimen respiró gracias a la falta de coordinación entre sus adversarios, tan numerosos como heterogéneos.
    De hecho, 1917 fue el año de las revoluciones rusas, inconcebibles sin el tremendo esfuerzo realizado por el imperio zarista para atender a sus obligaciones con la alianza franco-británica. Y no faltaban quienes pensaran que España era la Rusia de Occidente. En un sistema político liberal pero no democrático, donde conservadores y liberales se turnaban en el Gobierno gracias al fraude electoral, el rey, que quitaba y concedía el poder, representaba el papel protagonista. Y Alfonso XIII, favorable al comienzo a los aliados, no estaba dispuesto a perder su corona a la manera rusa, por lo que atornilló la neutralidad a ultranza, respaldó a los militares y abrazó posiciones reaccionarias que preparaban una dictadura. Aunque la crisis del 17 no pasó en balde: los dos partidos dinásticos se fragmentaron de forma irremediable y se abrió la puerta a soluciones de concentración nacional, grandes coaliciones plurifaccionales promovidas por el monarca y por los contrarios al viejo turno bipartidista. Tal era la sensación de emergencia que invadía la escena española.

    La germanofilia escuchó al conservador Antonio Maura; Unamuno agitó a los progresistas
    Los avances de la Entente, animados por la entrada de Estados Unidos del lado occidental en 1917, alentaron a los nacionalismos subestatales, con los catalanistas a la vanguardia. Había pasado ya la etapa de la descentralización y llegaba la de la autonomía, en el clima benévolo que caldeaba el principio de autodeterminación de los pueblos esgrimido por el presidente norteamericano Woodrow Wilson, ideólogo de la paz. Cuando se confirmó la victoria aliada, la campaña catalana, seguida por la vasca, la gallega y otras que entonces se unieron a la oleada de reivindicaciones territoriales, logró que, por vez primera, el Parlamento español discutiera proyectos autonómicos. A finales de 1918, en París coincidieron el presidente del Gobierno, el liberal conde de Romanones, y los delegados catalanistas que —a diferencia del primer ministro— no consiguieron ver a Wilson. Al final, el choque de legitimidades —la soberanía nacional española contra la catalana— y los problemas de orden público dejaron pasar aquella oportunidad.
    En conclusión, las políticas neutrales salvaron a la monarquía, pero fracasaron en la esfera internacional, donde España —al fin y al cabo, el neutral más importante en Europa— aspiraba a ejercer de árbitro para facilitar el cese de hostilidades. El rey, con la ayuda de la diplomacia, había sostenido en palacio una oficina que localizaba presos y gestionaba indultos; sus embajadas habían asumido los negocios de los contendientes en territorio enemigo. Los distintos Gobiernos habían resistido los ataques submarinos alemanes y ni siquiera habían roto relaciones con los imperios centrales. Todo en vano: a la hora de la paz, España fue irrelevante. Sin embargo, nada sería ya igual en la vida política y social española: si la prosperidad había cambiado el paisaje social, la revolución bolchevique servía de aliento a la izquierda y de fantasma a la derecha, en un ambiente cada vez más violento y antiliberal. Como en la mayoría de los países europeos durante el periodo de Entreguerras, el régimen constitucional sucumbió ante remedios autoritarios e intervencionistas. España no fue, pese a su convulsa neutralidad y tal vez por desgracia, una excepción.
    Javier Moreno Luzón es catedrático de Historia en la Universidad Complutense de Madrid.

    Podemos y Debemos hacer


    El nacimiento de una Sociedad renovada.



    "Iglesias: “En año y medio podríamos presentar un gabinete de gobierno"

    El líder de Podemos afirma que no ha comenzado las negociaciones con ningún partido

    El País, MARIÉN KADNER Madrid 30 Mayo 2014 
    Pablo Iglesias en una rueda de prensa en Madrid. / GERARD JULIEN (AFP )
    El primer elegido de Podemos al Parlamento Europeo, Pablo Iglesias, ha apostado este viernes por defender a la formación como una alternativa real de Gobierno: "Podemos no ha nacido para ser una fuerza testimonial. Nuestro voto no es un voto de protesta, es un voto de cambio de lo viejo por lo nuevo". A lo que ha añadido, en la primera rueda de prensa después del logro electoral del domingo: "En año y medio podríamos presentar un gabinete de Gobierno".
    Con un 8% de los votos emitidos en las elecciones europeas, lo que convierte a Podemos —en tan solo cuatro meses de existencia— en la cuarta fuerza más votada en España, Iglesias ha insistido en lo que ya dijo tras las elecciones: “Nuestro resultado es prometedor, pero no es suficiente”.La intención es, según ha explicado, convocar un congreso fundacional del partido en otoño. Al ser preguntado sobre la viabilidad de la formación para gobernar, ha defendido: “Ya les gustaría a los principales partidos políticos tener 
    Ninguna formación, ha afirmado Iglesias, ha enviado una comunicación oficial a Podemos para comenzar las negociaciones. No obstante, el número uno ha tendido la mano a otros partidos políticos "de izquierda". Ha repetido, como hacía en los mítines, la idea de Julio Anguita —persona a la que admira, según insiste—: “Programa, programa, programa. A partir de ahí se podrá pactar”.
    Iglesias ha afirmado que cree que Podemos tiene hoy más apoyos que el día de la cita con las urnas. Aunque se ha mostrado satisfecho con la implantación territorial del partido, así como con la diversidad de franjas de edad que, dice, le han votado: "Nos ha faltado pista [de despegue],no teníamos la atención de algunos medios de comunicación…”, ha criticado.
    A pesar de las cábalas que se aireaban el pasado domingo en la sede (alquilada) de Podemos sobre el dinero que recibirían después del logro electoral, este viernes el partido ha hecho hincapié en que recibirán la suma justa para recuperar "los 150.000 euros" que se gastaron en la campaña.
    En cuanto a las referencias veladas a Podemos del expresidente del Gobierno Felipe González en las que tachaba de "catastrofe" una "alternativa bolivariana", Iglesias ha contestado:  "Me parece patético que la figura del que ahora es consejero delegado de Gas Natural haya quedado reducida a la de algunos tertulianos de este país". Y ha defendido "algunas políticas redistributivas" que se han llevado a cabo en países latinoamericanos y que "cuentan con éxito reconocido". 

    Parlamento de la Corona, Familia Alvarin.



    Por ciudadano entiendo aquel individuo humano con capacidad para parlamentar.

    Por ciudadano hay quien entiende el cohabitante.  Y, a más, en ocasiones, cuando tiene derecho a votar quienes tienen que ejercer el trabajo de ocuparse de los asuntos que afectan a la comunidad.

    Por este motivo, entiendo que no se es ciudadano cuando se ejerce el derecho, entendido como deber, de elegir a quien delegar el trabajo de administrar lo que es común.

    Entiendo que ciudadano tiene dos trabajos: 1) el de ser político, o pensar cómo detectar y actuar en todo aquello que afecta a la comunidad. Y 2) el de ser elector y elegible para administrar lo común.

    La actividad del ciudadano es contínua en cuanto a parlamentario y en cuanto a ser elector.


    El Individuo Humano como tal tiene una actividad que le es propia, cual es la de detectar y actuar en todo aquello que le afecta a él como individuo.


    Lo común, o político comienza con la relación entre dos individuos que, tradicionalmente entendemos como familia, o unidad familiar.

    La administración de lo común a una familia es propiedad política del individuo.Por este motivo, en todo momento se ha de ejercer el derecho, como obligación, de elegir al miembro de la familia que ha de detectar y actuar en todo aquello que afecta a lo común, o familiar.

    Un ejemplo, es la elección de padre/madre, hijo, hermano, etc. Hoy, con el deterioro cognitivo producido por la edad, con mayor frecuencia se ha de elegir quien ha de ser el político de la familia. Con frecuencia he anotado que antes de concebir un hijo hay que parlamentar y acordar quien ha de ser el político de la familia que acepte el ser tal político. Es mi deseo el poder vivir el tiempo necesario para poder participar en la eleccion del político y la conformación de un parlamento familiar.

    Hijos, sobrinos, primos, os pido parlamentar y llegar a constituir el Parlamento de Familia, o Casa de la Familia Alvarin, a la que, por ejemplo, sugiero darle el nombre de "La Corona".



    Familia Alvarín en el Parlamento de La Corona en el año 1947 después de Cristo.





    No basta con las urnas

    Al Sisi ha sido elegido plebiscitariamente en Egipto, como lo fue Mubarak, otro militar, una y otra vez

    El País, Lluis bassets 1 Junio 2014  

    Pero las urnas solas no bastan. Si unos 670 millones de indios y 380 millones de europeos han configurado con su voto o su abstención el rumbo de ambos conjuntos políticos, exactamente lo contrario es lo que han podido hacer los 53 millones de egipcios, convocados esta misma semana meramente para corroborar la elección de un presidente salido de las mismas fuerzas armadas que derrocaron a Mohamed Morsi, elegido en unos comicios libres en junio de 2012 y destituido el 3 de julio de 2013.
    En un caso son el instrumento para expresar la voluntad de la ciudadanía y en el otro un mero trámite formal para dar apariencia de democracia a un régimen que no lo es, ni por su origen en un golpe militar, ni por el ejercicio de limitación de las libertades públicas y sobre todo la ilegalización de sus adversarios. El vencedor en las elecciones egipcias, el exmariscal Abdel Fatah al Sisi, con el 93,3% de los votos emitidos, fue quien derrocó y detuvo a Morsi, ilegalizó a los Hermanos Musulmanes y terminó abandonando la carrera militar para presentarse a las elecciones presidenciales. Quítate tú que me pongo yo.

    670 millones de indios y 380  de europeos han configurado con su voto el rumbo
    Al Sisi ha obtenido 23,9 millones de votos sobre una participación del 47% en una elección sin competencia efectiva en la que su único rival obtuvo el 4% de los votos. Morsi obtuvo 13,2 millones de votos con una participación del 52% en unas elecciones a dos vueltas altamente competitivas y con multitud de candidatos, en las que anduvo codo a codo con su principal rival, Ahmed Shafik. El régimen tuvo que añadir un tercer día de votación a los dos establecidos para conseguir que el nuevo presidente electo superara ampliamente al presidente derrocado en el número de votos obtenidos. No es ni mucho menos la única irregularidad de esta elección presidencial. Millares de militantes de la cofradía de los Hermanos Musulmanes se hallan en prisión, varios cientos han sido condenados a muerte y desde el golpe de Estado han fallecido unas 1.400 personas en la represión de las protestas.
    Desde el derrocamiento de Mubarak, el 11 de febrero de 2011, los egipcios han celebrado dos elecciones generales, dos presidenciales y un referéndum constitucional. A pesar de ir tantas veces a las urnas, ahora se encuentran de nuevo en la casilla de partida, con un militar como Al Sisi elegido plebiscitariamente, al igual que era elegido una y otra vez otro militar como Mubarak; hasta que la plaza Tahrir terminó con sus 30 años de poder personal.

    Castofirme, la Tierra.





    Castofirme es la tierra Verde donde conviven phurios y lughones. Es la tierra elegida, la pura que desde hace 40.000 años amamanta y hace crecer al ser vivo fruto de sus entrañas.


    Desde Lugo a Villabona, pasando por Mundin, podéis sentir la llamada de la Vida y el abrazo de los padres. Mirar hacia el Norte al Comienzo del Mediodía y al Sur al Final del Mediodía. Al Amanecer mirar al Este y durante el día seguirlo haciendo hasta el Oeste. Sentir en vuestras espaldas el abrazo desde la Montesona  a la Miranda. Cuando un ardiente dolor atraviese vuestras espaldas, mirar a vuestro pecho nacer la espada del arcángel San Gabriel que en Villardeveyo protege vuestras espaldas mientras avanzáis un paso más en vuesTro andar no errante sino con destino en ese punto que se nos antoja está en elCentro del Universo Pensado, Soñado. No puedo resistirme a idearlo como cierto.



    Padre, a esta Tierra tus padres te han traído y en manos de una hermosa mujer has crecido. Eres el Elegido.

    Amor, te hablo. Si no sabes quien soy, estoy errado, no equivocado.


    Yo deseó tener nietos y que ellos los tengan. Quiero que sepan vivir de mis errores.

    Mirar como del amor del Amarillo y el Azul ha nacido el Verde. Mirarlo, y hacer crecer el Verde sin olvidar que tiene raíces profundas y extensas que, relacionadas entre sí en el tejer de generaciones de más de 40.000 años, han hecho posible el placer de compartirlas.








    4 grados más…

    El planeta nunca ha experimentado semejante aumento de temperatura. Y los seres humanos que solo llevan 250.000 años en la tierra, nunca han vivido en un mundo así

    El País, Moisés Naím31 Mayo 2014 

  • Para usted, un aumento de 4 grados centígrados en la temperatura ambiente no tiene mayores consecuencias. Pero para el planeta, ese aumento en la temperatura promedio es una catástrofe. Y a tenor de las pruebas científicas, hacia ella nos dirigimos si no hacemos nada por evitarlo.
    Dice Nicholas Stern, uno de los más respetados estudiosos de estos temas: “A menos que se impulsen acciones contundentes, hay una alta probabilidad de que, dentro de aproximadamente un siglo, el mundo sea en promedio 4 grados centígrados más caliente de lo que era a finales del siglo XIX [antes del inicio del proceso de industrialización]. Este aumento en la temperatura promedio y otros cambios climáticos con él vinculados alterarán la relación de los humanos con el planeta, incluyendo dónde y cómo viven".
    Stern explica que, desde hace 10 millones de años, el planeta nunca ha experimentado semejante aumento de temperatura. Y los seres humanos que solo llevan 250.000 años en la tierra, nunca han vivido en un mundo con 4 grados más. De hecho, durante los últimos 8.000 años, la temperatura media del planeta ha sido estable, fluctuando tan solo entre 1 y 1, 5 grados. Esta estabilidad climática hizo posible el cultivo de cereales, la agricultura sedentaria y el asentamiento de las poblaciones en pueblos y ciudades. A partir de una recopilación de los mejores estudios científicos disponibles, Stern nos ofrece un espeluznante panorama de cómo sería un mundo 4 grados más caliente: el sur de Europa se parecería al Sáhara, mientras que en África este desierto se extendería hacia al sur, con devastadores efectos en países como Nigeria. Habría desaparecido la nieve de la cordillera del Himalaya y esto habría alterado tanto el cauce como el volumen de agua en ríos de los que dependen más de dos mil millones de personas. Lo mismo ocurriría en los Andes y las Montañas Rocosas, en el continente americano. Uno de los resultados de esto es que miles de millones de personas sufrirían de una crónica escasez de agua. Adicionalmente, el monzón del norte de la India, que condiciona la actividad agrícola de cientos de millones de personas, cambiaría radicalmente, provocando desplazamientos masivos de población y drásticos cambios en los patrones de producción y consumo de cereales, granos y hortalizas.
    Selvas como la amazónica se verán fuertemente afectadas por la desertificación y por la desaparición de miles de especies que no podrán sobrevivir en el nuevo clima. Se harán más frecuentes fenómenos climáticos extremos como huracanes, tormentas y ciclones con vientos de altísima velocidad. Aumentará el nivel del mar: cuando, hace tres millones de años, el planeta tenía 3 grados más en el siglo XIX preindustrial, el nivel del mar era 20 metros más alto de lo que es ahora. Un aumento de 2 metros por encima de los niveles actuales desplazaría a 200 millones de personas, cosa que es probable que ocurra antes del fin de este siglo.
    ¿Cuál es su reacción al leer todo esto? Probablemente, encaja en una de estas tres categorías:
    A) Negación y escepticismo (“El calentamiento global no está ocurriendo”, “es una exageración”, “son especulaciones y no es seguro que suceda”, “los cambios de temperatura son fluctuaciones normales, y no resultado de la actividad humana”, “también hay consecuencias positivas que compensan los efectos indeseables”).
    B) Ocurrirá dentro de mucho tiempo (“Yo no estaré para sufrir las consecuencias”).
    C) Fatalismo e impotencia (“No hay nada que yo pueda hacer”, “las tendencias o son ya imparables o revertirlas requiere de esfuerzos que no se van a hacer””los gobiernos no actúan”).
    La primera de estas reacciones (el escepticismo) desdeña el hecho de que el 97% de los artículos científicos concluyen que el planeta se está calentando como consecuencia de la actividad humana. E ignora que hay 140 fundaciones que reciben 900 millones de dólares al año de sectores interesados en fomentar dudas sobre el cambio climático. La segunda reacción (“aún falta mucho tiempo”) no toma en cuenta que el proceso se ha acelerado, que los impactos negativos ya están ocurriendo y que se agudizarán en un lapso relativamente breve. La mayoría de los científicos concluye que un aumento de 2 grados ya produciría cambios catastróficos y que, de no revertir las tendencias, este aumento ocurriría en 2036.
    Finalmente, la presunción de que ya no hay nada que podamos hacer es, por supuesto, la garantía de que nada se hará. Aunque esto sea cierto, ver pasivamente cómo el planeta avanza hacia la catástrofe debería ser una actitud intolerable. De hecho, sí hay algo muy importante y muy sencillo que todos podemos hacer: decidir no ser indiferentes ante esta amenaza.
    En Twitter: @moisesnaim

    Cáncer de mama y fertilidad.

    Una alternativa más para preservar la fertilidad frente al cáncer de mama

    Un estudio revela que la administración de una hormona junto a la quimioterapia puede prevenir la menopausia precoz. Se podría ampliar su uso a las mujeres con otro tipo de tumores

    El País, María R. Sahuquillo Chicago 31 Mayo 2014  
    I

  • El abordaje del cáncer ya no se basa solo en atajar la enfermedad. Cada vez son más los estudios y las investigaciones orientados a mejorar la calidad de vida de aquellos pacientes que sobreviven. En todas las esferas. También, por ejemplo, en la de la fertilidad. Ahora, un grupo de investigadores estadounidenses ha identificado que la administración de una hormona junto con la quimioterapia a las mujeres con cáncer de mama triple negativo puede ayudarlas a prevenir una menopausia precoz, uno de los efectos indeseados de ese tratamiento oncológico. Esta nueva opción se podría ser otra alternativa más –ya se está utilizando mucho la congelación de tejido ovárico o la vitrificación de ovocitos-- para ayudar a las mujeres que han tenido cáncer a ser madres.
    La investigación , liderada por un equipo de la Clínica Cleveland (Ohio), muestra que aquellas mujeres que recibieron junto a la quimioterapia goserelina, un fármaco que ya se usa para el tratamiento de cáncer de mama o próstata, tuvieron un 64% menos de riesgo de desarrollar un fallo ovárico prematuro que las que no la recibieron. El 8% de ellas tuvo este problema, frente al 22% de las quienes no obtuvieron goserelina, según los resultados presentados ayer en el Congreso Anual de la Sociedad Americana de Ongología (ASCO por sus siglas en inglés) que se celebra estos días en Chicago.
    El estudio , que se fue seleccionado como uno de los avances del día por la organización de ASCO, al que EL PAÍS acude invitado por Boehringer Ingelheim, se dirige a atajar uno de los efectos de la quimioterapia: la menopausia precoz. Los ensayos realizados con 257 mujeres premenopaúsicas con cáncer de mama muestra que aquellas que recibieron goserelina –se suministra inyectada—tuvieron un 50% más de probabilidades de quedarse embarazadas que las que recibieron placebo. Además, el fármaco ha tenido un ‘efecto secundario’ positivo: quienes lo obtuvieron junto a la quimioterapia tuvieron el doble de posibilidades de seguir con vida a los cuatro años. Un resultado del que todavía no se pueden sacar conclusiones, precisó Halle Moore, responsable de a investigación, ya que el ensayo no estaba diseñado para ello. “Hacen falta más estudios para ahondar en esos datos”, dijo.
    Lo que hace la goserelina –que también se emplea para regular el momento de la ovulación en tratamientos de fertilidad—, es poner en pausa los ovarios. Inactivos, con el ciclo menstrual paralizado, sufren menos daño con la quimioterapia que activos. “Lo que se produce de alguna forma es una menopausia temporal para evitar la permanente”, explicó Moore en rueda de prensa.
    Los resultados obtenidos con este fármaco, destacó Clifford Hudis, presidente de la sociedad estadounidense de oncología clínica, son importantes. A partir de ellos podría trasladarse su uso a mujeres jóvenes con otros tumores, no solo aquellas con cáncer de mama triple negativo. “Preservar la fertilidad es una preocupación común entre las mujeres jóvenes a las que se diagnostica cáncer y estos hallazgos pueden suponer una opción simple y nueva”, apuntó Moore.