Buscar en este blog

20 may 2015

La injuria como propiedad genética del Partido Popular.




McCarthy y la caza de brujas

Por: Ernesto Ekaizer  20 may 2015

                              Mccarthy-11

 

                Timthumb

 

     

 

 

 

   

 

  

 

  En Buenas noches, buena suerte, su película sobre el periodista norteamericano Ed Murrow (foto inferior) y el senador republicano Joseph McCarthy (foto superior), el actor y director George Clooney cuenta cómo Murrow, su compañero Fred W. Friendly (interpretado por Clooney) y su equipo produjeron el 9 de marzo de  1954, un reportaje de media hora para su programa See it Now (Véalo ahora) titulado "Informe sobre el senador Josep McCarthy". Murrow utilizó extractos de los discursos del propio senador.

    Al seguir en Telemadrid el debate entre Esperanza Aguirre, candidata a alcaldesa por el Partido Popular, y Manuela Carmena, su rival por la coalición Ahora Madrid, resultaba inevitable evocar algunas escenas de la película de Clooney. 

   La candidata del PP ha decidido sin ambages adoptar los métodos inquisitivos, políticos y personales, del senador McCarthy. La caza de brujas, vaya.

  ETA, Venezuela, el Partido Comunista, el Gobierno vasco, los avatares del marido de Manuela Carmena, este es el arsenal de Aguirre.

  La era McCarthy, es cierto, terminó con la victoria de Murrow sobre el Santo Oficio que pretendía consolidar el senador. Pero no lo es menos que los tics de McCarthy se filtraron hacia la época de Richard Nixon, a partir de 1968.

  En su obra Nixonland: El ascenso de un presidente y la fractura de América, el historiador y periodista Richard Perlstein explica que Nixon "acumuló y explotó la angustia y el resentimiento, enraizado en la angustia y el resentimiento que formaban parte del centro de su carácter".

   Perlstein se pregunta al finalizar la obra: "¿No se odian los americanos unos a otros lo suficiente como para fantasear sobre matarse unos a otros, a sangre fría, por discrepancias y desacuerdos culturales? Sería difícil decir que no. ¿Cómo terminó Nixonland? No ha terminado todavía".

  Estas líneas se publicaban en 2008. En 2014, Perlstein publicó El puente invisible: La caída de Nixon y el ascenso de Reagan. 

    Bien.

   La pregunta de Perlstein, trasladada a España, ya ha sido contestada por la historia de los años treinta y cuarenta.

    Pero vayamos a la historia más próxima.

    La historia más reciente de la transición nos dice que el 24 de enero de 1977 tuvo lugar la matanza de Atocha, número 55, producto de un atentado ultraderechista y fascista en un despacho de abogados del Partido Comunista de España y el sindicato Comisiones Obreras, una acción  en la que fueron asesinados cinco de ellos y cuatro sufrieron heridas.

   Cien mil personas se manifestaron en una gran protesta. La democracia ganaba las calles. Unos meses más tarde, el 9 de abril de aquel año, el PCE era legalizado.

   Estos hechos han formado parte de la historia común de los españoles. Como dicen los abogados en el Reino Unido o Estados Unidos eran terreno asumido por todas las partes.

   La abogada Manuela Carmena debía estar allí con sus compañeros. Pero tuvo que ceder su despacho a una reunión y, por esa razón, se encontraba ausente en el momento del ataque.

   Que por haber decidido a sus 71 años encabezar una candidatura a la alcaldía de Madrid, Carmena sea sometida estos días a una sesión de rayos X preconstitucional bajo la forma de insidias y ataques políticos  contra su familia era difícil de sospechar.  Pero ella resiste. En política no vale aquello del pequeño de la La guerra de los botones, sí lo sé no vengo. Pero que el pasado político de una persona sea presentado como prontuario criminal es digno de las peores épocas del franquismo.

   La corrupción político-financiera de Madrid, con el Partido Popular en su epicentro, es el telón de fondo de la crispación que se advierte en la campaña. La respuesta a las acusaciones sobre la existencia de un sistema institucionalizado de corrupción a lo largo de muchos años (Gürtel, Púnica, Espionaje) parece que es el macartismo.

  ¿Es este clima macartista algo así como el Rajoyland, un ambiente de polarización extrema similar al que impulsó Nixon con su mayoría silenciosa en los años de la Guerra Fría? ¿Esa polarización o guerra cultural a la que ha aspirado Aznar con su permanente planteamiento de "el PP o el caos"?

  La campaña en curso quizá sea la más americana de hayamos conocido hasta ahora - por el papel que estelar que ocupa el objetivo de destruir la personalidad, el character assassination, el deliberado y cuidadoso intento de acabar con la credibilidad y reputación de una persona

No hay comentarios:

Publicar un comentario