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18 may 2015

Por los míos, los que me han hecho espirar.




Todo observable es un conjunto de unidades, o individualidades o, no divisibles.

Denominaré el observable como Población.

Por ello, Una población es un conjunto de unidades, biológicas no biológicas. 

Entiendo esta población constituida por tres sub-poblaciones, a cada una de las cuales denominaré muestras.


Cada una de las muestras las denominaré por su edad: joven, madura y vieja; en sentido creciente de su edad. En la población humana estas tres muestras están determinadas por su edad, como sigue: -1 año a 25 años, de 26 a 65 años y de 66 a +1 año. La población desde - 1 año (fecha de Concepción) a +1 año (fecha de luto).

La relación entre ellas la describiré como cuerda y arco a la muestra joven y vieja, respectivamente. La fuerza del arquero que relaciona a ambas la describiré como arquero, o muestra madura.

Así, puedo describir que cuando el arquero (madura) tensa la cuerda (joven), esta hace lo propio del arco (viejo).

Cuanto mas cuerda menos arco. Así, digo que el joven se transforma en viejo de acuerdo con el interés del maduro.

La relación, o transformación de la cuerda en arco es una constante sabida desde hace más de 4.000 años; la relación entre el círculo y su diámetro. Sabemos que ha sido allá, donde ahora se libra la batalla para impedir que los innombrables borren toda huella de aquellos hombres que habían descubierto tal hecho.

Siento en mi la culpa de no tener nietos por haber guardado silencio tras la expulsión de mi padre de la casa de la que yo era regente en su nombre. 


Perdona padre mi cobardía, no soy merecedor de ser nombrado como hijo tuyo. Solo ruego porque el tiempo me lleve al olvido de haber sido tu hijo en algún momento. No me gustaría que fuera entendido como medio de purgar el no haber deseado que naciera y, con ello, poder cumplir tu deseo de libertad viajando a la tierra de los talantes.

La fealdad no es propia del viejo sino del maduro incapaz de tensar la belleza del joven.

Cuando el maduro cae de su caballo al suelo derrotado por el esfuerzo de tensión sobre el joven, el viejo espira proyectando la flecha de aire que hecha palabra, mantendrá unido el joven al maduro para que este reinicie el ciclo de vida prometeica sacando de sus entrañas el hígado para ser nuevamente arrancado por el corvo pico del insaciable dios Universo. 

Dios, Lugh, Padre, hágase según tu voluntad y no la mía. Que mi sufrimiento sea creador de vida en mi nieta que, germinada según tu concepción, genere nueva vida.

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