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12 jul 2015

La cultura del miedo que vivimos y la contracultura de la mentira quedeseamos.

El miedo, el terrorismo, la mentira, la injuria,

Son formas de infiltrarse en la población. La educación es la única herramienta para descubrir los topos.

Si alguien entiende que los topos "airean la tierra". Ese alguien es topo o ignorante colaborador del topo.




La cultura el terrorismo
Noam Chomsky, 1988



Así, el respetable historiador Thomas Bailey, explicaba en 1948  que "como las masas carecen notoriamente de una visión compleja y por lo general no se percatan del peligro hasta que no lo tienen delante de las narices, nuestros estadistas se ven forzados a engañarlas para que cobren conciencia de sus propios intereses a largo plazo", opinión refrendada recientemente  por Samuel Huntington, Director del Centro de asuntos exteriores Internacionales de la Universidad de Harvard, quien escribió en 1981 que "puede que haya que vender [la intervención u otras intervenciones militares] de tal manera que  que se genere la falsa impresión de que se está luchando  contra la Unión Soviética. Esto es lo que EE.UU. ha venido haciendo desde la Doctrina Truman". Una valoración muy precisa, que se adapta  como un guante a la Centroamérica de hoy en día.

El mundo académico también debe unirse a la causa. En su discurso presidencial ante la Asociación Histórica Americana, Conyers Read explica6€(ba:

         Debemos asumir una actitud militante si queremos sobrevivir... la disciplina es el requisito fundamental  de cualquier ejército efectivo, tanto si se desfila ante las barras y estrellas o si lo hace bajo la hoz y el martillo... La guerra total, sea fría o caliente, llama a filas a todo el mundo y nos exige que cumplamos nuestro cometido. El historiador no se ve más libre de esta obligación que el médico. Dicho así, parece la defensa de una forma de control social en detrimento de otra. Y lo es.

Generalmente, es necesario asegurarse de que la población se mantiene inerte, limitada en su capacidad de desarrollar esquemas independientes de pensamiento y conceptos, así como de formular y ejercer una presión efectiva para conseguir una política alternativa, incluso arreglos institucionales que podrían contemplarse perfectamente como preferibles si el marco ideológico pudiera cuestionarse.

[...]

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