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8 may 2013

¿Aborto de un concepto totalitario?


Me ocupa la evolución seguida por los Estados de Argentina, Venezuela, Siria, Italia y España. Aprecio en los mis,os una deriva totalitaria desde una democracia no asentada. Está en los comienzos Hungría, Alemania, Austria y Suiza. Y, el Reino Unido, también. Tras la dudosa salida de Escocia y la pérdida de la City, probablemente coincidente con el cambio de "jefe de Estado", donde no se aprecia homogeneidad en el cambio de grito de ¡dios bendiga la reina por ¡Dios bendiga al rey!.  China no tiene claro el tránsito del PCCH a multi partidismo. Rusia termina con el puño de hierro de Putin. India con Pakistán dubitativo no podrá consolidad su estructura económica que estabilice la social muy multi_étnica. Brasil, tampoco consolida un liderazgo económico con una sociedad no estructurada. África lo tiene difícil al cambiar su dependencia de Europa por China. El control de los recursos primarios para la alta tecnología. De origen africano  por China, supondrá el sometimiento de los países nórdicos y americanos,  japoneses, coreanos y vietnamitas, a China. La lucha por el control de la tecnología de energías alternativas al petróleo y gasísticas  hace más dependiente el mercado "occidental" que acrecienta la recesión que le estrangula. La lucha por el control de la tecnología de transporte terrestre frente al aéreo, está llevando a Occidente, también, a la asfixia. Y, por último, la evolución del mercado financiero hacia una una nueva moneda de referencia, o a la no necesidad de una moneda, impide seguir con esta estructura que nos ha llevado a la fractura del mercado que, al no ser reconocido, está llevando a gastar todos los recursos en reanimar a un muerto. El Mercado Financiero hoy, es un Mercado Zombie.hay que cambiar su estructura y, hacerlo cuanto antes evitará el caos que supone la capacidad de comunicarse, como la obsoleta estructura de la ONU, pone de manifiesto.

Ante lo dicho, os recomiendo interesarse en el estudio del problema. Para ello, recomiendo la lectura atenta del trabajo que cito y del cuál reproduzco su Introducción.

¿Puede ser totalitario un estado democrático?
Luis Ignacio Vivanco Saavedra

(Prisma Social, n*2, junio   2009)

1. Introducción 
1.1. Planteamiento del problema

Las líneas que siguen plantean algunas reflexiones a modo de ensayo sobre la cuestión siguiente: ¿Puede un Estado democrático ser totalitario? Esta interrogante abarca etambién otras relacionadas o insertas en ella, como la de si son verdaderamente excluyentes la democracia y el totalitarismo, y si para alcanzar el totalitarismo es necesario pasar primeramente por etapas como el despotismo, el gobierno absoluto, o la dictadura.
Asimismo, habida cuenta de que varios ensayos y textos actuales aluden al problema de cómo lo democrático se yergue a veces de manera totalitaria sobre algunas sociedades avanzadas, se debe aclarar que este texto no plantea por allí sus reflexiones. Se consideran aquí lo democrático y lo totalitario como ámbitos y cosas distintas, pero precisamente por esa distinción se plantea la extraña posibilidad de si pueden coexistir y contener de algún modo uno de esos ámbitos al otro.

¿Tienen algún asidero real estas reflexiones? ¿Nacen a partir de algo ya existente? Antes de hablar de algún caso concreto es preferible plantear estas reflexiones como hipotéticas, aunque nada obsta a que un mal día alguna de nuestras repúblicassudamericanas pudiera caer presa de una pasión por construir un sistema totalitario desde y dentro de una forma democrática, sin necesariamente desligarse de ella, al menos en apariencia. Ello podría ser tan extraño, que observadores políticos de distintas tendencias de muchas otras partes del mundo no sabrían qué pensar al respecto, y menos sabrían si condenarlo o apoyarlo. Algo no muy distinto sucedió cuando fenómenos inéditos como la Rusia Soviética, la Italia fascista o la Alemania Nacionalsocialista aparecieron en el mundo: en un comienzo, no todo el mundo sabía bien qué pensar de esos sistemas, aunque ya desde antes de llegar al poder el nazismo proclamó sus duras intenciones. Así y todo, no les faltó a ninguno de estos sistemas políticos apasionados y hasta ilustrados defensores. Tuvo que pasar mucho tiempo para que el criterio se asentara más firme sobre la naturaleza de tales realidades políticas para verlas en su enfermedad básica.

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