Buscar en este blog

5 may 2013

"Escribimos para morir un poco menos".


Los monos trenzaban un hilo
interminablemente erótico
en las riberas de la aurora, 15 derribando muros de polen
y espantando el vuelo violeta
de las mariposas de Muzo.
Era la noche de los caimanes,
la noche pura y pululante 20 de hocicos saliendo del légamo,
y de las ciénagas soñolientas
un ruido opaco de armaduras
volvía al origen terrestre. 


No cansaré, probablemente, de leer a Pablo Neruda. Canto General.

Hace tres años, no creo que más, una estudiante en la Universidad, me preguntó qué leía, la dije a Neruda, a su Canto General.

Le dije, ¿lo has leído?. 
Me respondió: No. Y no me interesa.

¿No te interesa?, le respondí.
No. No me interesa.
Al pronto su madre, que tiene un título universitario, intercedió.   Augusto, eres un prepotente.

Guardé silencio. Me levanté y cambié de lugar avergonzado y preocupado.

No preocupado por ellas, sino por mi. Me di cuenta que mi mundo no era real.

Con cobardía renuncié a insistir y procurar argumentar.

Hace unos días,  con la exhumación del Gran Hombre, me recordaba, la miseria, el nauseabundo humus del estercolero de nuestra población.

hoy, leyendo en el Obituario la muerte de Viviane Forrester, puedo seguir viviendo con la alegría de escuchar a una persona. A una mujer valiente y trabajadora social. En el artículo de Juan Peces, pág. 51 de EP, 5-5-13, cita una pregunta que ella con Octavio Paz se hacen cuando caminan por  Venecia: ¿porqué escribimos?."ella respondió con la aquiescencia del ilustre mexicano: para morir un poco menos."

No hay comentarios:

Publicar un comentario