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23 may 2013

¡Vuela la sierpe Agustito!

Por estas fechas "volamos la sierpe". Es tiempo de muda.

"Las cosas se van para no volver".
Esta afirmación, opuesta al "principio del eterno retorno", ha sido la respuesta dada por un "elegido" a una pregunta no pertinente que se le hizo por un medio de difusión.

La sierpe nunca retorna. La sierpe muda su camisa, no retorna. La sierpe miente, pero no engaña. La sierpe cree engañar, cree por ser creada. La sierpe ve, no mira. La sierpe ve en un plano unidimensional. La sierpe no tiene conocimiento, es ignorante, no tiene historia. La sierpe no teme, sufre el dolor de la envidia de no ser el Elegido.

La sierpe, al mudarse de camisa, no tiene memoria.  La sierpe roba la historia, la camisa del Envidiado. 

La sierpe, al estar dotada del mudarse, del despojar de su existencia, vive sin pasado y sin futuro.

Su última camisa le hace sufrir el crudo invierno de su vejez, despojada, sin memoria, indiferente al no ser reconocida. En su reptar, la sierpe sufre la pisada indiferente del que no verá nunca por su mirada uni-dimensional.


El, ¿porqué es tan cruel al crear cosas tan repugnantes?. 

El, ¿porqué hace cosas inútiles, vagas, dependientes?.

El, Baal, no tiene motivos para crear. Cuando tuvo motivos para crear, estos eran de crear cosas a su imagen y semejanza. Y, así, creó al Hombre, y a la Mujer para hacerse compañía. Cuando. A la sierpe la creó sola, sin compañía, sin el don de la palabra y, para simular la comunicación la creó con lengua bífida y, así, para que se oiga a sí misma, haciéndole vivir en el engaño del eco.

Me decía mi abuela: "Augusto, hijo, cuando veas una sierpe, no dudes en pisarle la cabeza. No la mates, que sienta tu pisada y sufra el dolor de su miserables vida. Y, cuando veas su camisa, vuélala. Vuela la sierpe, que no quede rastro sobre la tierra del ser repugnante creado por El".

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