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4 may 2013

La mentira . San Agustín.


Ayer ha sido un día más que escuché (no oí, pues mantuve atención como estudioso que soy de la mentira) mentiras. Miente el Individuo Humano de la subespecie reptante, o que se nutre del humus, de los despojos del señor al que es servil. Aquel Individuo que no conoce a la madre ni a la hija, a las que despoja de su vida para nutrirse.

Tenemos al dios Saturno devorando asus hijos. Una buena obra deFrancisco de Goya, que recomiendo estudiar; la obra y el mito, su significado. ¿Conocéis las circunstancias personales y sociales del artista usando la crea y porqué la mantuvo pegada así en la Finca del Sordo?.


Contra la mentira - San Agustín
Traductor: Ramiro Flórez, Osa

"1. Muchas cosas me enviaste para leer, Consencio, hermano carísimo, demasiadas cosas. Mientras me preparaba para contestarlas, distraído como ando con otra mil ocupaciones, se me ha pasado el año. Ahora me veo en el aprieto de contestarlas como sea, y así, dado que ha llegado el tiempo propicio para navegar, no detengo por más tiempo al portador de ésta que quiere hacerse a la vela.

Así pues, leí inmediatamente todo lo que me enviaste por el buen siervo de Dios, Leonas, y, después, lo he vuelto a repensar y, ahora, al dictar la respuesta lo he ido meditando aún más cuidadosamente. Estoy encantado con tu elocuencia, con tu gran conocimiento de las santas Escrituras, y tu agudeza de ingenio, el dolor con que censuras a los católicos negligentes y el celo con que te irritas contra los herejes ocultos.

Pero lo que no me convence es que hayamos de sacarlos de sus escondrijos por medio de nuestras mentiras. ¿Para qué hemos de poner tanto esfuerzo en descubrirlos y buscarlos si no es para que, una vez puestos al descubierto, podamos también enseñarles la verdad, o al menos convencerlos de su error y, así, impidamos que puedan dañar a otros? Esta es, precisamente, nuestra empresa: que su mentira sea destruida, o que nadie caiga en ella, y triunfe la verdad divina. Ahora bien, ¿cómo podré corregir adecuadamente la mentira con mentiras? ¿O acaso podemos perseguir los robos con otros robos, los sacrilegios con otros sacrilegios o los adulterios con nuevos adulterios? ¿O es que también nosotros vamos a decir: Si la verdad de Diosgana terreno con mi mentira, hagamos el mal para queresulte el bien? 1 Ya sabes cómo detesta esas palabras el Apóstol. Pero ¿en diferencia: "Mintamos para atraer a nuestra verdad a los herejes mentirosos", y: Hagamos el mal para que resulte el bien? ¿Acaso la mentira puede ser alguna vez buena, o, en alguna ocasión, no es mala? Entonces, ¿por qué se escribió: aborreciste, Señor, a todos los que obran la iniquidad y destruirás a todos los que dicen mentira? 2 Aquí no se exceptúa a nadie ni se dice con ambigüedad: "Destruirás a los que hablen mentira", de manera que se pudiere entender de algunos, no de todos, sino que profirió una sentencia universal, al afirmar: destruirás a todos los que dicen mentira. Pero, porque no se ha dicho: destruirás a todos los que dicen toda clase o cualquier clase de mentira, ¿vamos a pensar que se ha dejado la puerta abierta a alguna otra especie de mentira que Dios no castigará? En ese caso, Dios castigaría solo a los que dicen mentiras injustas, no cualquier clase de mentira, pues habría mentiras justas que no solo no merecerían censura, sino que serían, incluso, dignas de alabanza.

El error priscilianista deshonra a los mártires
2. ¿Acaso no ves cuánto favorece esta controversia a esos mismos que pretendemos capturar, como a una gran presa, por medio de nuestras mentiras? Esta es, justamente, la táctica de los priscilianistas, como tú mismo has mostrado. Y, para justificarla, citan testimonios de las Escrituras, exhortando a los suyos a mentir según el ejemplo de los patriarcas, los profetas, los apóstoles y los ángeles. ¡Y hasta osan añadir que también el mismo Cristo, el Señor, obró así! Y no encuentran otra manera de mostrar la veracidad de su mentira que diciendo que la Verdad ha sido mentirosa. Pero estas cosas hay que combatirlas, no imitarlas. No vayamos a comulgar con los priscilianistas, precisamente, en aquello en que se muestran los peores herejes. Pues únicamente ellos, o al menos principalmente ellos, se han atrevido a hacer de la mentira un dogma para ocultar lo que ellos creen que es su verdad. Y aun estiman que esta gran maldad es cosa justa, porque no es pecado alguno decir, de boca, a los extraños lo que es falso, siempre que se guarde..."

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